El Consejo de Ministros de Agricultura de la Unión Europea (UE ) ha hecho balance sobre la aplicación de la normativa de bienestar animal y ha presentado los datos de cumplimiento, que solo ha sido total en 10 países de los 27 que forman la UE. Además, estos países son pequeños o como mucho medianos productores de porcino. ¿Qué ha sucedido en los grandes? En Alemania, el mayor productor europeo, solo se cumple la norma en el 73 por ciento de las explotaciones. Peor que Alemania solo se encuentra Francia, el tercer gran productor, con un 28 por ciento de incumplimiento; una paradoja, si se considera que la conformación del escenario político alemán les hace ser uno de los países más puristas tanto en esta materia como en cuestiones medioambientales y de seguridad alimentaria. Sin embargo, en España, segundo de la UE y, en numerosas ocasiones objetivo mediático de los defensores de los derechos de los animales, el 96 por cierto de las explotaciones de porcino cumplen con estos requisitos. Un dato muy positivo, que pone en valor el esfuerzo del sector por aplicar unas exigencias costosas y con una dudosa justificación técnica científica, al menos, en algunas de ellas.
Pero el porcino no solo ha estado de actualidad por este motivo. Su popularidad ha crecido esta semana por haber emparentado, al igual que el vacuno, con otros cuadrúpedos, los caballos; al menos dentro de las hamburguesas. No es la primera vez ni será la última, que la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) denuncia con nombres y apellidos, y publica en su web, supuestos fraudes alimentarios. Por supuesto, el sector ha vuelto a montar en cólera y a denunciar la poca fiabilidad de estos análisis. Y digo por supuesto, porque lo que a uno le parece razonable, dado que la OCU es una organización privada sin competencias científicas, administrativas ni judiciales, es que ponga los resultados de sus investigaciones y los datos recopilados en manos de los organismos creados al efecto, que los hay, tanto para la defensa de la seguridad alimentaria como para evitar el fraude alimentario. Sin duda, de seguir este procedimiento podría perder protagonismo, pero los intereses de los consumidores no se verían afectados y se evitaría el riesgo de atacar intereses empresariales sin las suficientes garantías. Es más, el consumidor se sentiría más seguro, ya que evitaría la sombra de duda que ahora puede quedar, sobre la objetividad de los informes de la OCU o la existencia de otros intereses. Es de agradecer el papel que hace la OCU de tutela, de control y de recopilación de indicios o pruebas de posibles fraudes contra el consumidor; no lo es en absoluto, la gestión que de ello hace, independientemente de que al final, lleve o no la razón.
Si Dios nos ha dado dos oídos y una sola boca es para escuchar el doble de lo que hablamos (Zeno de Citium. 300 a.c.)
martes, 5 de febrero de 2013
lunes, 21 de enero de 2013
ALIEN vs. PREDATOR
Al igual que los hombres estaban atrapados entre los aliens y los depredadores en la película de W.S. Anderson, los agricultores y ganaderos están en una similar posición entre el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medioambiente (MAGRAMA) y la Comisión Nacional de la Competencia (CNC). Uno de los proyectos estrella del MAGRAMA es el de mejora del funcionamiento de la cadena alimentaria. En él han depositado esperanzas muchos de los agentes del sector primario, ya que buena parte de nuestros agricultores y ganaderos esperan solucionar con esta norma el problema de rendimiento de sus explotaciones como consecuencia de los bajos precios en origen Este Anteproyecto ha sido informado desde la CNC, y sus recomendaciones han sido tajantes. Recomienda la supresión de los dos aspectos esenciales de esta norma, la regulación de contratos y el código de buenas prácticas mercantiles. Sin estas medidas, el proyecto quedaría sin contenido real. Si los contratos no se pueden regular a nivel de precio y desaparece el sistema de arbitraje, el problema de los precios en origen seguiría tal como hasta ahora.
Llama la atención la falta de alineamiento entre el MAGRAMA y la CNC. El rigor con la que la CNC está actuando en estos últimos años en el sector agroalimentario es bien conocido. En este contexto, se presupone que antes de avanzar en esta línea se debería haber movido el tema entre bastidores para buscar un cierto acuerdo con la CNC. Ahora, la imagen que se transmite es de falta de coordinación por parte del MAGRAMA, así como de desenfoque por parte de la CNC.
Por otro lado, la Comisión Europea está trabajando en un proyecto europeo para ahondar en este problema generalizado del sector y permitir resolverlo, o al menos, paliarlo. El MAGRAMA ha decidido ir por delante, a sabiendas de que en un futuro quizás deba rectificar algunas cosas. Tiene sentido, ya que es un problema acuciante, y los ritmos de la Unión Europea, con el Parlamento Europeo por medio, son de todo menos ágiles. Sin embargo, e independientemente de que haya habido o no precipitación, la realidad es que este informe de la CNC así lo ha transmitido, ¿se podría haber evitado?
La verdadera solución o buena parte de ella pasa necesariamente por la concentración de la oferta, de tal manera que la economía de escala contribuya al aumento de márgenes.
En cualquier caso, lo que no tiene ningún sentido, y así lo debería entender la CNC, es que en pleno siglo XXI y dentro de la Unión Europea, existan mercados que funcionen a resultas, tal como sucede en parte del agro. Esto es, se vende el producto sin saber a qué precio se va a cobrar, y se liquida a posteriori en función de la evolución del mercado.
Llama la atención la falta de alineamiento entre el MAGRAMA y la CNC. El rigor con la que la CNC está actuando en estos últimos años en el sector agroalimentario es bien conocido. En este contexto, se presupone que antes de avanzar en esta línea se debería haber movido el tema entre bastidores para buscar un cierto acuerdo con la CNC. Ahora, la imagen que se transmite es de falta de coordinación por parte del MAGRAMA, así como de desenfoque por parte de la CNC.
Por otro lado, la Comisión Europea está trabajando en un proyecto europeo para ahondar en este problema generalizado del sector y permitir resolverlo, o al menos, paliarlo. El MAGRAMA ha decidido ir por delante, a sabiendas de que en un futuro quizás deba rectificar algunas cosas. Tiene sentido, ya que es un problema acuciante, y los ritmos de la Unión Europea, con el Parlamento Europeo por medio, son de todo menos ágiles. Sin embargo, e independientemente de que haya habido o no precipitación, la realidad es que este informe de la CNC así lo ha transmitido, ¿se podría haber evitado?
La verdadera solución o buena parte de ella pasa necesariamente por la concentración de la oferta, de tal manera que la economía de escala contribuya al aumento de márgenes.
En cualquier caso, lo que no tiene ningún sentido, y así lo debería entender la CNC, es que en pleno siglo XXI y dentro de la Unión Europea, existan mercados que funcionen a resultas, tal como sucede en parte del agro. Esto es, se vende el producto sin saber a qué precio se va a cobrar, y se liquida a posteriori en función de la evolución del mercado.
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