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domingo, 12 de enero de 2014

DIATRIBAS DEL IBÉRICO


La aprobación de la nueva Norma de Calidad del Ibérico va a suponer un cambio sustancial para los consumidores, no exento de confusión.

En este sector han convivido, no siempre de buenas maneras, el ibérico de cebo y el de dehesa, éste a su vez dividido en diferentes categorías, con frecuencia mal diferenciadas. Todo ello ha dado lugar a la picaresca y al fraude, afortunadamente no generalizado. Tampoco hay que olvidar que parte del engaño se ha producido por la incapacidad del propio sector para hacer llegar al consumidor de una forma clara, lo que representa un ibérico y sus diferentes categorías o sistemas de explotación. La administración pública, preocupada por dejar a todos contentos, ha sido incapaz de establecer un marco regulatorio que lo facilite. Esta nueva norma de calidad va a ser un paso más y más racional, para conseguir este sencillo y real  objetivo quimérico, valga el oxímoron.

Ahora, por ejemplo, se van a tomar medidas que evitan que un ibérico de cebo esté etiquetado con imágenes de cerdos en dehesa, lo que claramente ha inducido al consumidor a comprar algo que no es lo que busca. Hasta ahora no era fraude, pero sí picaresca con intención clara de engañar al consumidor.

Históricamente se ha acuñado una inexactitud, que es denominar ibérico al cruce de la raza ibérica con la Duroc, de capa blanca. No es fraude, no es picaresca, ni ha habido intento de engañar al consumidor, aunque es cierto que habría sido más correcto discriminar ambos productos desde el principio.

Ahora el ibérico puro se va a diferenciar con una etiqueta negra. El problema es que los consumidores pueden pensar que lo que hasta ahora han comprado como un producto de máxima calidad es ibérico puro, mientras que los de etiqueta roja, los de cruce, son de calidad inferior. Esto no es cierto. El modelo de explotación en dehesa y con bellota es el mismo tanto en ibérico puro como de cruce, y lo que mayoritariamente hemos consumido ha sido este último. En cualquier caso, se trata de una mejor información.  

miércoles, 2 de enero de 2013

JAMON IBERICO, ¿QUÉ ES ESTO?

El otro día me regalaron un jamón de Guijuelo y me dijeron, "estos ibéricos que comen bellota están que te cag..." Pues ni era ibérico ni el animalito había probado una bellota en su vida, por mucho que el curado de sus nobles cuartos se hubiera hecho en esta localidad salmantina. Era un buen jamón de un cerdo cebado con  pienso en intensivo, tal como inidicaba la palabra "cebo" de su etiqueta; es decir, no en una dehesa y ni siquiera en campo.

De ibérico solo tenía la mitad, porque la otra era de la raza Duroc, un buen tronco de cerdo de capa blanca. Y eso que no ponía "recebo", lo que ya habría desconcertado a la mayoría de los compradores, ajenos en su mayoría a que los animales así etiquetados sí han comido bellota, aunque menos que los de "bellota".

Llevamos muchas centurias degustando este producto en España y décadas exportándolo, y todavía no sabemos lo que comemos. Llegado a este punto, el Ministerio de Agricultura vuele a intentar aclarar el entuerto y propone que ya solo haya en el mercado "cebo"  y "bellota", eliminando por tanto los de "recebo" y "campo". Una buena idea. Pero rizan más el rizo y, para satisfacer a unos pocos (solo el 10 por ciento del ibérico es raza pura, siendo el resto cruce entre Duroc e Ibérico puro), quieren destacar también si es ibérico al 100, al 75 o al 50 por ciento. Pues menudo lío. El exceso de información  puede ser contraproducente desde el punto del mercado, sobre todo, cuando el consumidor dificilmente distingue organolépticamente esta característica. Pero en fin, siendo puristas y por aquello de no parecer que se pretende engañar al consumidor, que se ponga, pero dentro de este extenso, microscópico y confuso magma que en la actualidad conforma la etiqueta de cualquier alimento.

Entre tanto, mucho me temo que seguiremos disfrutando de nuestros jamones ajenos al debate entre bambalinas. Sabremos que no nos dan gato por liebre, pero sí cebo por bellota o ibérico por medio ibérico. Pero qué más da, lo que sí estamos seguros es que como me decía mi colega, "está que te cag...."

lunes, 29 de diciembre de 2008

IBERICO ENREVESADO Y OTRAS CARNES


Nos encontramos en plena temporada comercial navideña, momento en el que se realiza un importante gasto alimentario. Por tanto, se trata de un tradicional período de bonanza para muchas empresas de alimentación, en particular las ganaderas. Pero los mercados agrarios están sujetos a demasiadas variables y no siempre las tendencias son las esperadas. El caso del ibérico es un claro ejemplo. Una línea de productos con significativo tirón en estas fechas, que debido a la histórica alta demanda debería alcanzar unos niveles de precio elevados. Pero la corriente ha cambiado, de forma diferente para los distintos tipos de ibérico. En los últimos diez años la incorporación de nuevos productores al mercado, en muchos casos ajenos al sector, ha derivado en un incremento del cuarenta por ciento de la oferta. Los altos precios de entonces, junto con una estructura de costes ajustada, fueron catalizadores de este proceso. El problema ha llegado cuando se ha reducido la demanda y se han incrementado de forma considerable los costes de las explotaciones en intensivo, en particular el pienso. La crisis económica ha producido una importante reducción del consumo, que ha afectado a este tipo de alimentos.

Esta situación ha generado un preocupante aumento de la oferta, sobre todo en los últimos diez meses, una bajada de la demanda y la correspondiente caída de precios. Tampoco la disminución del coste de los piensos, que hay que recordar supone alrededor del setenta por ciento de los gastos de explotación, es capaz de compensar la tendencia bajista de las cotizaciones. Por otro lado, el censo ganadero ha disminuido de forma considerable, debido al aumento del sacrifico de animales como consecuencia del bajo precio en vivo. En particular el mercado del jamón es uno de los más afectados, mientras que el de paleta aguanta mejor. El motivo es la migración en el consumo debido al menor precio de la paleta. En cualquier caso es el mercado del cebo en intensivo el que está sufriendo la crisis con más intensidad, mientras que el de dehesa, tanto recebo como bellota aguantan mejor las tensiones del mercado.

Otro problema añadido es el complicado modelo del ibérico, vigente en la actualidad. La Norma de Calidad del Ibérico no termina de aclarar al consumidor la diferencia entre unos productos y otros. Esta circunstancia genera un importante daño económico a los productores de ibérico en extensivo, en dehesa, que ven como en muchos puntos de venta, la imagen de su producto se utiliza para vender cebo. El Director General de Industria y Mercados Alimentarios, Francisco Mombiela, afirmaba hace algo más de diez días, que los consumidores serán quienes deberán juzgar esta norma. Un planteamiento que pasa necesariamente por el conocimiento claro de la misma. En el momento actual, no parece que esto se vaya a conseguir, al menos a corto e incluso a medio plazo. Si esto no sucede, buena parte del sector, sobre todo el de calidad más diferenciada, continuará sufriendo las consecuencias.

Pero hay otros sectores que también ven alterado su festivo devenir, por ejemplo el cordero. Una ganadería que está inmersa en plena crisis estructural, agravada por los mismos factores que sus primos hermanos. Pero además, este año, el régimen pluviométrico redujo pastos y se retrasaron los partos de final de verano, lo que ahora ha provocado un exceso de oferta. Unas circunstancias poco positivas que, sin embargo, en fechas navideñas deben favorecer el aumento de la demanda. En época de crisis el cordero lechal y el ternasco, con precios bajos como los actuales, van a ser una alternativa en la cesta de la compra, que debe favorecer el reequilibrio oferta-demanda.

Otras carnes más singulares, como la del conejo, tienen la oportunidad de volver a despuntar este año. El empuje producido por la anómala y eficaz campaña promocional del pasado año, debe haber dejado posos. Rescoldos que pueden ser reactivados con las nuevas campañas orientadas a promocionar la calidad especial de esta carne desde un el punto de vista de la salud y sabor. Por otro lado, su situación de mercado es aceptable, entre otros motivos por la desaparición de parte de la oferta, como consecuencia de la crisis de estos dos últimos años.

domingo, 16 de marzo de 2008

IBERICO EN CRISIS


El porcino ibérico también nota la importante crisis de precios que azota a buena parte de las ganaderías. ASAJA ha denunciado esta situación y ha aportado un balance desde septiembre de 2006. Las bajadas oscilan entre el 43 y el 73 por ciento en el caso del lechón. Entre 3 y 9 arrobas, las bajadas han rondado el 50 por ciento y se han situado entre el 27 y el 29 por ciento en pienso. Para bellota la bajada de las cotizaciones ha sido algo menor y ha alcanzado el 15 por ciento. Un descenso derivado del importante incremento de las producciones de ibérico a nivel nacional. En el caso de la bellota y recebo la limitación de dehesas ha impedido un crecimiento exagerado. No obstante, la posibilidad de producir este producto en otras dehesas no tradicionales hace necesario acelerar la puesta en marcha de una identificación geográfica protegida que diferencie más la calidad de estos derivados. Por otro lado es imprescindible la rigurosa aplicación de la Norma de Calidad del Ibérico, que por el momento no ejerce un control eficaz. Todo ello sin olvidar la necesidad de reorganización del sector regional. Dada la presión ejercida por las grandes producciones extraregionales, el sector de pienso tendría que adaptarse y concentrarse para optimizar costes; por ejemplo, poniendo en marcha salas de sacrificio, despiece y envasado. Uno de los talones de Aquiles del conjunto de la ganadería de la región.