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miércoles, 26 de marzo de 2008

IPC Y COMBUSTIBLE


Un dato positivo publicado recientemente es la bajada del 0,1 por ciento en el IPC de los alimentos. No es demasiado, pero es significativo si se considera que el IPC general subió un 0,2 por ciento. Es bueno para el consumidor, pero con diferente valoración para el agro, en concreto para los ganaderos de ovino. Esta bajada del IPC se ha debido en gran medida a la bajada del 7 por ciento en los precios de esta carne, que ya tiene pocas posibilidades de sostener esta vertiginosa caída. En el Consejo de Ministros de Agricultura, la delegación irlandesa y la española pidieron a la Comisión medidas para poder mantener la producción de ovino. Un sector tocado por la bajada de consumo, por las substanciales importaciones de países como Australia o Nueva Zelanda y por la creciente escasez de capital humano, con muy poca capacidad de relevo generacional. ¿El motivo? El poco atractivo profesional, económico y laboral que muestra este subsector a las potenciales nuevas vocaciones. Las soluciones pasan, desde Bruselas, por una reorientación presupuestaria a través del artículo 69 o con desarrollo de medidas de desarrollo rural. Conocido y escaso.


Por otro lado el encarecimiento del combustible supone un importante varapalo económico tanto para las economías familiares como para las empresariales. Esta situación se da de forma particular en el sector agrícola, con un elevado coste de combustible, fósil por necesidad; al menos, mientras el biocarburante no se convierta en una alternativa viable. Las tres principales organizaciones profesionales agrarias, COAG, UPA y ASAJA, han puesto sobre la mesa unos datos que, no por conocidos, dejan de ser preocupantes. En un año, el precio del gasóleo agrícola ha crecido un 30 por ciento, y se ha duplicado en los últimos cuatro. Sería conveniente incrementar el apoyo fiscal, sobre todo si se considera el despunte del resto de inputs agrarios y las sucesivas crisis de precios, salvo en el caso de los cereales. Uno de las demandas de estas organizaciones es la reducción del IVA de este gasóleo del 16 al 7 por ciento, en principio autorizado por Bruselas. Supondría un significativo refuerzo, con escasos perjuicios macroeconómicos para las arcas públicas, dado el reducido peso global del sector.

martes, 4 de marzo de 2008

COMPENSACIONES AL GANADO MENOR


Todas las especies que habitamos este planeta tenemos la reacción instintiva de manifestarnos cuando algo va mal. Las plantas, los animales menos complejos y también los más evolucionados reaccionamos ante las situaciones adversas y mostramos de una manera u otra nuestra queja por lo que nos acontece. En el caso de la especie humana, más todavía, ya que disponemos del ingenio y de la capacidad de aunar frustraciones, lo que nos permite la manifestación colectiva de nuestros infortunios. Dentro de los diferentes colectivos, sin duda el sector agrario es uno de los que mejor, o al menos que más veces utiliza la capacidad y el derecho de manifestarse. Si nos paramos a pensar sobre el gremio que con más frecuencia ocupa nuestras calles, bien sea de nuestra localidad, de Madrid o de Bruselas, estos son los agricultores y ganaderos. El sector ganadero ha tenido que utilizar esta incómoda herramienta en numerosas ocasiones a lo largo del último año. Una decisión que no gusta a los políticos, al resto de los ciudadanos y, por supuesto, al propio ganadero.

La crisis que está padeciendo la ganadería está llevando a las explotaciones a umbrales de impotencia empresarial. El vacuno de carne, el conejo, la avicultura, pero sobre todo el ovino, caprino y el porcino de capa blanca han sufrido la crisis combinada de precios y de costes más aguda de los últimos años. El crecimiento acelerado de los precios de los insumos, sobre todo los piensos, pero también los energéticos o los derivados de las normas de bienestar animal, han llevado a las explotaciones a una escalada de costes que no han podido repercutir en el precio de venta. Las previsiones de la Organización Mundial de la Alimentación y Agricultura (FAO) no son halagüeñas. Los altos precios del cereal alimentario de las últimas campañas han generado un importante aumento de la superficie de siembra. Además, el tirón del consumo en grandes economías orientales, entre otras en China e India, va a continuar en ascenso. Esta organización predice un valor del cereal que, sin crecer a la misma velocidad que el pasado año, va a continuar a niveles muy altos.

En esta situación la desesperación del sector es comprensible. Por supuesto, sus movilizaciones no van a conseguir incidir en el nudo gordiano de la crisis, que es el mencionado precio del pienso. Poco puede hacer la Unión Europea, salvo lo ya hecho, es decir, autorizar la siembra a discreción y eliminar los aranceles a la importación. Medidas necesarias, pero insuficientes para influir de forma sustancial en el mercado mundial. El estado español y los gobiernos regionales nada pueden hacer en este punto. Donde sí pueden actuar ambas administraciones es sobre aspectos fiscales que palien los efectos de una crisis, con visos de continuidad. La bonificación de intereses dentro de las ayudas mínimis es una de las medidas más demandas por los ganaderos. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha bonificado en dos puntos el interés pactado con las entidades financieras. La mayoría de las administraciones regionales se han apresurado a igualar la propuesta y han hecho lo propio con otro dos por ciento. Responde a una práctica habitual de reparto entre la administración nacional y la regional. Sin embargo, es frecuente que se rompa esta paridad, tal como ha sucedido en Andalucía, donde se ha bonificado en su totalidad. Pero hay otras cuestiones en el candelero que están en fase de negociación. Es la subida de un 1,5 por ciento del IVA ganadero, que depende de la administración nacional, o el debatido desacoplamiento total de las ayudas.

Sobre todas estas medidas de carácter fiscal planea la necesidad de una reestructuración global del sector ganadero que permita mantenerse a las empresas más competitivas y abandonar con condiciones satisfactorias a quien así lo decida. Quizás, cuando se negocie esta potencial reconversión, el sector deberá hacer una fuerte presión, unánime, para conseguir las mejores condiciones. En la actualidad, las diferentes administraciones han asumido el problema y actuado en consecuencia, a mayor o menor velocidad, lo que hace dudar de la eficacia del público y lícito derecho a manifestarse.

martes, 29 de enero de 2008

EL ABUSO DE LA CALLE


Todos conocemos las dificultades por las que está pasando gran parte del sector agrario, por ejemplo el ovino. Por otro lado, también conocemos la cierta frecuencia con la que el sector se manifiesta en las calles de nuestras ciudades. En muchos casos con razón, pero en no pocos con precipitación. La semana pasada el sector acordó con el MAPA una serie de medidas para paliar los efectos de la crisis, a priori bastante sensatas. En este contexto, las organizaciones profesionales agrarias desconvocaron la manifestación del pasado jueves. Todas, incluida ASAJA, pero no COAG. Paradójico, pero ¿por qué?. Posiblemente por la necesidad de reforzar una imagen de liderazgo. Para ello se hace uso de una herramienta que hay que utilizar con mucho cuidado, porque erosiona la imagen que la sociedad no agraria tiene del sector, ya bastante deteriorada. Una lástima.

martes, 22 de enero de 2008

EXCESOS COMERCIALES


Que los precios de determinados productos como el cordero bajen en origen y suban en destino, como sucedió el pasado diciembre, llama mucho la atención. Por un lado no se puede evitar que los comerciantes o intermediarios intenten sacar el máximo provecho a determinadas fechas, como son las navideñas, aunque no parece justificable, cuando roza lo que podría denominarse un abuso al consumidor. Respecto al ganadero, dos lecturas. El daño que se le hace comprando a precios muy bajos para luego incrementar los márgenes. En segundo lugar, pero no menos importante, el freno que conlleva en el consumo la subida en los precios en destino de un producto que no tenía porque haberlo sufrido. Hablamos de cordero, pero lo mismo se produce de forma reiterativa en otros muchos productos. Algo habrá que hacer.

sábado, 1 de diciembre de 2007

LIGERO FRENO AL PESIMISMO GANADERO


En lo que respecta a la ganadería, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y el sector agrario han llegado a un compromiso para paliar la crisis actual. Ha actuado con una diligencia que ahora debe quedar plasmada en el cumplimiento de los acuerdos adoptados, a pesar de que importantes diferencias en la valoración de las diferentes organizaciones profesionales agrarias. Se ha establecido un reparto financiado de derechos de prima de ovino y caprino, promoción de producciones de calidad, fomento del ganado autóctono, programas de conservación, selección de razas ganaderas, programas sanitarios y de trazabilidad de la producción. A corto y medio plazo destaca la bonificación de intereses y de avales. Estas últimas medidas deberán ser acordadas con el Ministerio de Economía, ya que no son competencia de la cartera agraria. Destaca la extensión de estos acuerdos al vacuno y porcino. Ha habido discrepancias, pero al final las tres organizaciones profesionales han decidido aplazar la gran manifestación nacional. Decisión sensata.

En el caso del porcino se intuyen cambios de tendencias, aunque ligeros. El Presidente de la Asociación Nacional de Porcinocultura Científica (ANAPORC), José Manuel Sánchez Vizcaíno, ha estimado que para abril de 2008 mejorará el mercado. Una previsión motivada por la caída del precio del pienso y la reducción de la oferta. La oferta se va a ver reducida como consecuencia de la desaparición de parte del sector en Europa y la posibilidad de exportar con restituciones. La bajada del precio de los cereales es una hipótesis que cada vez se extiende más pero que todavía tiene muchos flecos. Depende en gran medida de la continuidad en el tirón del consumo de los países asiáticos, no tanto del incremento de la producción en la Unión Europea. Las importaciones siguen estando limitadas por el ralentí transgénico. La eliminación de aranceles a la importación de cereal va a tener un efecto poco significativo dado el alto precio al que ya entra y la escasez actual en el mercado internacional. Mientras tanto, España sigue teniendo los precios de porcino más bajos de Europa a 0,89 euros el kilo de canal, con una cierta recuperación de las cotizaciones dada la reducción de la oferta, también en el mercado de los lechones. (Publicado todo o parte en Norte de Castilla, Hoy, La Rioja, El Comercio, Diario Montañés, Sur, Ideal, ABC, La Voz)

viernes, 23 de noviembre de 2007

COMERSE EL BOLO


La trazabilidad del ganado y de los derivados cárnicos es una prioridad para la Comisión, para los gobiernos nacionales y regionales y, especialmente, para el propio sector ganadero. Su relevancia adquiere protagonismo en situaciones como la actual, en que una virulenta enfermedad como la Lengua Azul ataca a la cabaña de gran parte de nuestra geografía. Son crisis veterinarias que suponen altos costes para el sector. La Comisión ha querido poner en marcha un modelo de identificación electrónica mediante bolo ruminal, algo que permite mejorar la operatividad del sistema de trazabilidad. De esta forma se puede reducir la propagación de las enfermedades y detectar con mayor rapidez el origen de los diferentes brotes. El modelo actual, mediante crotales o tatuajes es menos eficaz y permite una velocidad de tratamiento de la información mucho menor. Pero la tecnología a veces es contraria a la economía, al menos en sus primeros estadios. Algo parecido sucede con este sistema. Tendría que ser de obligado cumplimiento a partir de enero de 2008, pero la Comisión, con sentido común y bajo presión ha decidido aplazarlo. No se prevé pueda ser de aplicación hasta finales de 2009. Pocos dudan de sus ventajas, pero casi todos conocen lo costoso que resulta. Según datos aportados por una de las organizaciones más beligerantes en esta materia COPA-COGECA, el coste de la unidad electrónica de identificación oscila entre el quince y el treinta por ciento del valor del animal. Además, los emisores de señales no pueden ser reutilizados al ser deglutidos y alojarse en el tracto digestivo del animal. Es antieconómico, pero todavía más en el presente contexto sectorial, uno de los más afectados por la conflicto del cereal y, sobre todo, por la caída de los precios de mercado. (Publicado Norte de Castilla, Hoy, La Verdad, Ideal, Sur, La Rioja, El Comercio, Diario Montañés, La Voz )