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jueves, 3 de marzo de 2011

AHORA HAY MENOS AZUCAR

Mucho se ha puesto en duda en estos últimos días la última reforma del sector de las remolacha y del azúcar. La realidad es que la producción se ha reducido de forma muy importante en toda la UE, pero sobre todo en España, en particular en Andalucía, pero también en CYL, la gran productora. Ahora nos encontramos en un mercado mundial con déficit azucarero, y sin ser capaces de producir más. Es cierto que se trata de un mercado contingentado con cuotas y con un complejo sistema regulatorio y que un año no marca una tendencia, pero desde luego no es un buen indicio. El Comisario de Agricultura Ciolos lo ha justificado diciendo que el objetivo no era reducir la producción sino mejorar la estructura del sector….no es lo mismo, pero está íntimamente relacionado; pero que va a decir. La realidad es que es muy difícil planificar en un mercado tan cambiante como el agrario, pero quizás por eso habría que ser mucho más flexibles a la hora de plantear reformas y dejar abiertas muchas más puertas traseras. Lo hemos vivido en el sector de los cereales y ha llevado a una profunda reflexión sobre los mecanismos de regulación de mercados, hace pocos años denostados. Quizás ahora, en pleno meollo de replanteamiento de la futura PAC, sea bueno coger este ejemplo y dedicar un poco más de tiempo a la reflexión.

lunes, 19 de mayo de 2008

SIN AZÚCAR


Semanas marcadas por el conflicto del azúcar, donde todavía se desconoce la posición de Azucarera Ebro de cara al futuro. Pero el problema no es que se hayan beneficiado de ayudas públicas para mantener la producción, ya que tanto en el caso de venta como en el de escisión, los nuevos propietarios tendrán que asumir o que subrogarse en todas las obligaciones actuales. Lo que parece subyacer en esta operación es una desconfianza en el futuro del negocio y el interés en deshacerse de una actividad en un momento que todavía lo permite. La opción de venta a un grupo europeo que ya disponga de una importante gestión azucarera es comprensible, pero de efectos imprevisibles para los productores, aunque no a corto plazo. La escisión y salida a bolsa es más difícil de entender, por el riesgo que conlleva. Si bien su objetivo inmediato puede ser una capitalización rápida de la nueva empresa, se corre un importante riesgo de pérdida de valor, sobre todo con las dudas que ya existían sobre el futuro azucarero, acrecentadas por esta posible operación. En cualquier caso, es pronto para afirmar que la compra por algún grupo centroeuropeo sea perjudicial para el productor; aunque la preocupación por este nuevo cambio de escenario es más que razonable.

La falta de información sobre lo que tiene como prioridad, es comprensible desde el punto de vista de la empresa, pero mantiene al sector remolachero en jaque. Es difícil que suelten prenda antes de la junta de accionistas del próximo nueve de junio. No obstante, en caso de venta o escisión los acuerdos firmados con ACOR y la Junta de Castilla y León deben mantenerse. En aquel momento fueron muchas las voces del sector remolachero que no entendieron el papel de la Junta como firmante del acuerdo, en vez de como mediador. Dadas las circunstancias actuales, esa decisión fue acertada y aporta ahora mayor seguridad a la hora de defender los intereses de los productores.

Estos lodos viene de los polvos de una política constrictiva por parte de Bruselas que ha convertido a la Unión Europea (UE) en una economía importadora de azúcar, cuando hace poco era uno de los mayores exportadores del mundo. Una reforma necesaria, pero que nos hace dependientes de otro producto, eso sí, con menos influencia en la cesta de la compra. En la UE se han cerrado hasta la fecha 75 industrias y se han perdido 10.000 puestos de trabajo. Una realidad que llevó al Comité de Industrias Azucareras de la Unión Europea a solicitar a la Comisión, hace pocas semanas, un esfuerzo para consolidar lo que queda de sector.

lunes, 10 de diciembre de 2007

AMARGOR DEL AZÚCAR


El sector remolachero está sufriendo un proceso de reestructuración, síntoma de una política agraria acelerada. Unos últimos años salpicados de decisiones liberalizadoras han llevado al empresario agrario a soportar un modelo de gestión inimaginable en otros sectores. En este devenir se han olvidado, o al menos no se han priorizado, dos aspectos clave: mantener un alto nivel de independencia alimentaria y conseguir garantizar su seguridad para la salud pública. Azucarera Ebro ha hecho público su plan de reestructuración, que alcanza casi el 48 por ciento de su cuota. Junto con las otras azucareras se prevé supere el cincuenta por ciento de abandono, mínimo exigido por Bruselas para percibir los tan necesitados seis euros por tonelada. Ahora pendiente del obligado acuerdo entre ACOR y Azucarera Ebro, los remolacheros que ya han abandonado serán beneficiarios del complemento de ayuda al abandono que se aplicará con efecto retroactivo. Al final, como suele pasar, los pocos productores que quedan, sobre todo en Andalucía, porque en Castilla y León habrá más continuidad, estos agricultores continuarán hasta 2014, a ver que pasa luego. Los que han abandonado se llevan unos cuartos que completarán con otras producciones, sujetas también a muchas incertidumbres. Es el sino de la agricultura europea, necesariamente intervenida, con sus ventajas y sus inconvenientes.